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  • Foto del escritorRadio Antofagasta Online

LA PLAZA COLÓN | TSUNAMI DE 1877, MATANZA DE 1906, ALUVIÓN EN 1991, MONUMENTOS, HITOS Y MÁS

Conocida por ser un punto fijo para una fotografía en el León o por el dicho de que si pasas por abajo de su odeón, siempre volverás a Antofagasta.


Conoce su historia, una columna del profesor Ricardo Rabanal Bustos y una galería con más de 130 fotografías de todas las épocas.

La plaza Colón corresponde a la plaza principal de la ciudad de Antofagasta. Es un parque urbano con forma de manzana ubicado en el sector centro de la ciudad, a escasas cuadras de la costa al océano Pacíico.


La plaza Colón fue escenario del desembarco chileno en Antofagasta, el 14 de febrero de 1879. En esa época, el sitio solamente era un sitio eriazo sobre el cual afloraban montículos rocosos. Este espacio ya había sido designado como plaza previamente, como se constata en el plano de la ciudad fechado en 1869. En esa época, la plaza se encontraba enmarcada por un templo parroquial, el cuartel de policía y su cárcel, y la escuela municipal.


Con la visita del prefecto de Cobija en 1873, la junta municipal encomendó a los presos la labor de eliminar las rocas de la superficie, para aplanar el irregular terreno de la plaza. Con aportes de los vecinos, se formó un jardín central, el cual era regado con una bomba, la cual fue instalada en 1874.


En 1875, la junta municipal recibió la donación de 35 árboles y una fuente por parte del intendente de Valparaíso, Francisco Echaurren. Además, durante los años 1870, se instaló una reja perimetral con cuatro crucetas giratorias, para evitar que los animales destruyeran el jardín central.


El 27 de agosto de 1880, el gobernador Luis García Reyes decretó cambiar el nombre a plaza Emilio Sotomayor. Esta denominación perduró hasta el 12 de octubre de 1892, cuando en el marco del cuarto centenario del descubrimiento de América, la plaza fue renombrada con su nombre original.



La plaza Colón a inicios del siglo XX.

El 1 de febrero de 1906, el sindicato de trabajadores del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia exigió un reajuste de horario laboral, petición que fue rechazada. Por este motivo, el 6 de febrero entre más de 3.000 trabajadores se levantaron en huelga, marchando en protesta hasta la Plaza Colón. El Ejército abrió fuego contra los protestantes, matando a 58 personas. El hecho se conoce como la matanza de Plaza Colón. El 14 de febrero de 1979, aproximadamente 45.000 personas se reunieron en un carnaval para la celebración del centenario del día de Antofagasta.


El 29 de abril de 1996 se entregó a la ciudadanía la más reciente remodelación de la Plaza Colón, cuyo costo fue cercano a los $400.000.000. El espacio público fue reinaugurado por el entonces Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Monumentos


La Plaza Colón cuenta con una serie de monumentos, todos ellos regalos de las colonias extranjeras con motivo del centenario de la República de Chile:

  • La Torre Reloj, donación de la colonia británica, se inauguró el 17 de septiembre de 1911 y fue declarada Monumento Histórico Nacional el 18 de abril de 1986. Las piezas del reloj fueron ensambladas por Raymundo Allende, un funcionario de la empresa del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia. Pese a que popularmente se le considera como una «réplica del Big Ben», este solo posee similitud en su sonido. A pesar de que originalmente llegó suficiente material para que su altura fuera muy superior a la existente, las leyes de la época prohibían que cualquier edificación superara a la catedral de la ciudad, por lo que sobró bastante material que fue utilizado en el edificio que hoy ocupa la Policía de Investigaciones de Chile en la calle Washington.


  • El Kiosco de Retreta, donado por la colonia croata fue inaugurado el 26 de marzo de 1911 y declarado Monumento Histórico Nacional bajo el decreto supremo 0512 del 30 de agosto de 1995. En un costado del kiosco hay una placa en homenaje a José Papic, promotor del progreso de la ciudad.


  • La Estatua a España y América, donada por la colonia española. Enrique Granada y Zacarías Gómez recibieron el encargo de la colonia de instalar un monumento como regalo a la ciudad, para cuya construcción eligieron al arquitecto Jaime Pedreny. El monumento rinde tributo a España y a América, representadas por dos figuras femeninas situadas en la parte superior del conjunto escultórico. Este se completa con un cóndor que sostiene un escudo de Chile y un león que sostiene un escudo de España.​


ANTOFAGASTA ES ARRASADA POR UN TERREMOTO DE MAGNITUD SIN PRESEDENTE ALGUNO Y POSTERIOMENTE POR INCENDIOS Y UN TSUNAMI DEVASTADOR DE MUERTE Y DESTRUCCIÓN.


Por Ricardo Rabanal Bustos.


“La naciente ciudad y sus habitantes se enfrentan al más desbastador evento de la naturaleza que pone en riesgo la sobrevivencia futura de la localidad y del puerto de Antofagasta”


EL TSUNAMI DE 1877

La amargamente llamada noche triste de Antofagasta, cuando siendo las 20:30 minutos de la noche del 9 de mayo de 1877, una leve oscilación terrestre se transformó con el transcurrir de los segundos en un fuerte temblor que al paso de los minutos fue aumentando en intensidad hasta adquirir la magnitud de un gran terremoto, que momentos más tarde fue acompañado por un devastador e incontenible Maremoto que instaló en la novel ciudad y en el Departamento del Litoral entero, una calamidad sin precedentes en la historia que sería recordada por generaciones de Antofagastinos por varios años, hasta caer en el olvido. Una similar tragedia, conocida como el Aluvión del "91, pero esta vez con características y orígenes geográficos diferentes, solo se repetiría para la ciudad de Antofagasta 124 años después, con una desdicha como la que nos esperaba esa madrugada del 18 de junio de 1991.


Para el terremoto de 1877 los edificios de Antofagasta, en ese entonces construidos casi todos de material ligero, crujían con gran ruido y parecían agitarse como débiles maderos a merced de las fuerzas de la naturaleza, pues la tierra oscilaba fuertemente, dificultando el andar y aun el poderse mantener en pie. Era el terremoto más destructivo del que se tenga registro en la región y es recordado por la historia como “La noche triste de Antofagasta“. Un periódico de la época relata con gran exactitud los terribles acontecimientos que se vivieron: “La tierra parecía un mar embravecido. Levantaba oleadas de polvo y crujía con tanta fuerza, que era difícil percibir los gritos de los desesperados habitantes”.

“Las casas se mecían cual débiles barquillas y todos los vecinos, despavoridos, salían a la calle clamando socorro...”


El primer temblor, que fue de gran intensidad y de cortísimas intermitencias, duraría entre 4 y 5 minutos; pero la tierra continuó oscilando. A cada momento se sentían nuevos movimientos. Y cuando parecía que la naturaleza iba a dar tregua a esos momentos de angustia; cuando las madres buscaban afanosamente a sus hijos, perdidos en la natural confusión de los primeros instantes, y éstos, llorando, llamaban a sus padres; entonces, un grito horrible, unísono y desesperante, se dejó oír por todas partes: “el mar se sale, el mar se sale”.


Si grande fue el espanto y la tribulación de los consternados habitantes mientras la tierra se agitaba con furia, mayor fue aún y más horrible su desesperación, al oír el fatídico anuncio de que el mar se precipitaba sobre la población.


-“¡El mar, sale!”; “¡el mar, se sale!”, decía la gente, que en loca carrera y fuera de sí, se dirigía a los cerros, huyendo en abigarrada confusión".


Inmediatamente las autoridades del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta dieron las ordenes de hacer sonar a todo tañir las pequeñas Campanas de un rustico y aún en construcción primer Cuartel General de Bomberos ubicado en la calle Sucre para dar alerta a la población y para que su personal Bomberos y Guías asistiera a los tres o cuatros focos de incendios que ya se producían en la ciudad producto, en su mayoría, del volcamiento y derrame de las lámparas o cocinas a parafina que la población utilizaba para alumbrarse o preparar sus alimentos. Pese a contar con solo dos Compañías conformadas en su mayoría por Chilenos, la 1° Cia. de Hachas Ganchos y Escaleras, Bomba Antofagasta y la 2° Cia. de Escalas y Salvamento, Bomba "Salvadores y Guardias de Propiedad" se desarrollo una importante y sacrificada labor. Este es el primer gran trabajo bomberil en emergencia que se registra en la historia de los Bomberos de Antofagasta y del cual reciben muchos elogios de la población y autoridades por su valentía, compromiso y arrojo en las horas mas amargas que le correspondería vivir a la cuidad en sus primeros años de existencia, es también la validación de la organización bomberil como institución permanente de la cuidad.


El terremoto había durado casi cuatro minutos según algunas actas o literatura de bomberos y relatos de la época. Cuando todo parecía calmarse y volver a una normalidad expectante y nerviosa, los antofagastinos comenzaban salir se sus casas los vecinos que aún permanecían en ellas, a modo de exploración, curiosidad y evaluación de los daños que habían recibido sus hogares o simplemente ayudar a los vecinos mas dañados. Pero una media hora más tarde y a sorpresa de todos, vino el maremoto que termino por destruir todo lo que había quedado en pie a su paso después del terremoto. Las tranquilas aguas de Antofagasta fueron por algunas horas irreconocibles y desconocidas para sus ciudadanos por su ferocidad "calmada, poderosa y constante" que avanzo incontenible en la destrucción de la ciudad y que, cuando esta masa de agua oscura se retiro desde la cuidad se llevo consigo los restos de lo que una vez fue un puerto industrial de trabajo y embarque minero. Según crónicas del período las pesadas embarcaciones del puerto salitrero quedaron varadas a la altura de la plaza principal de Antofagasta (futura Plaza Colon) y lo que no se destruyó, derrumbo o quemo simplemente se lo llevo el mar.


Sin lugar a dudas el maremoto causo más pánico y destrucción que el terremoto. Prácticamente todas las instalaciones industriales emplazadas en la costa de Antofagasta y que hasta hace pocas horas laboraban desarrollando un trabajo febril de hombres, máquinas y animales, fueron arrasadas por el mar. Las grandes bodegas industriales perdieron sus productos almacenas para su revisión y embarque. La diligente aduana quedo prácticamente desaparecida entre escombros y agua de mar que término dañando no solo maquinaria, instrumental o herramientas, sino que archivos y documentación de gran importancia para el control de los embarques. La oficina del pequeño correo de la ciudad, recién inaugurada hacia poco tiempo y perdida en la actualidad como sello y patrimonio propio de la ciudad, literalmente desapareció con todas sus instalaciones, documentación y misivas. Era tan importante el correo para Antofagasta, y se había luchado tanto por esta oficina de correos, que para los vecinos de la cuidad su destrucción no solo fue un duro golpea a las comunicaciones, sino que al estatus de "Ciudad y Puerto" importante en el norte con vida y futuro y con comunicaciones propias y oficiales.


La preocupación general se hizo evidente cuando la planta desaladora de agua de mar de don Emeterio Moreno y el galpón de la empresa de carretas y la mayoría de los vehículos y algunos animales fueron simplemente llevados por el mar cuando este se retiró a las pocas horas de su fatídico avance. El ferrocarril también sufrió importantes daños en sus instalaciones siendo la desaparición total de su cierre el que más llamaba la atención de los habitantes del puerto, ya que para algunos eran un cierre muy bien construido de sólidas bases de cemento y fierro.


El gran Don Isaac Arce Ramírez, a quien le debemos buena parte de nuestra memoria colectiva, nos cuenta con gran detalle lo ocurrido esa noche específicamente el Puerto de Antofagasta: "A las 8 y 30 de la noche todos los edificios de madera comenzaron a crujir. Las gentes se lanzaron a las calles. Hubo toque de campanas. Comenzaron algunos incendios. Se oyeron gritos: "¡El mar se sale, el mar se sale!". La multitud escapó a los cerros. Surgió un ruido formidable. El mar volvía con una enorme ola del lado norte. El cerro Moreno le sirvió de valla parcial. Los temblores siguieron toda la noche. La gente pernoctó al aire libre. Retornó a sus hogares al día siguiente. (Más de 1.000 quedaron sin techo, agua, ni víveres). El vapor chileno, Blanco Encalada, que se encontraba en el puerto no sufrió daños. Ofreció auxilios. El Prefecto, don Narciso de la Riva, aceptó que 30 marinos chilenos armados desembarcaran para guardar el orden. El mar llegó hasta el centro de la Plaza Colón, donde quedaron varadas algunas embarcaciones. En las calles se veían bultos de mercaderías fardos de pasto, sacos de cebada. El edificio de la aduana fue arrancado de cuajo y quedó atravesado en la calle Bolívar También otros edificios fueron movidos de su sitio por la presión del mar. La oficina de correos fue completamente destrozada... Llegó en la mañana un "propio" con la noticia de que el pueblo de Mejillones había desaparecido. Cuando arribó el vapor del norte se supo de los desastres en ese puerto y en Cobija, Pabellón de Pica, Iquique y Arica. En Cobija la mayor parte de los edificios se derrumbaron. El mar lo arrasó todo. La familia Arricruz, de 14 personas, desapareció íntegra".


Las mayores intensidades se registraron entre Iquique y Antofagasta, siendo Tocopilla totalmente destruida. En esta ciudad y en Cobija, el tsunami comenzó 5 minutos después del terremoto con un lento ascenso del nivel del mar que alcanzó entre 10 y 15 metros sobre el nivel del mar. Una segunda onda de tsunami ocurrió 15 minutos más tarde. En el puerto de Mejillones, muy poblado para la época y con una gran actividad comercial e industrial, se informa que esta segunda onda de mar alcanzó una altura de 21 metros destruyendo al igual varios edificios que había logrado sobrevivir al terremoto dejando una cantidad indeterminada de muertos y heridos que no pudieron ser informados por las autoridades.

El informe del prefecto del Departamento, otro documento muy valioso para nuestra memoria de ciudad, da cuenta al Gobierno Boliviano de la Paz de la situación que se vivía en un importante informe en que se puede destacar el siguiente texto:” Desaparecieron los puerto de Mejillones, Cobija y Tocopilla…”. En mejillones desapareció el poblado prácticamente en su totalidad, Cobija totalmente destruido, incluso edificio de mejor factura y construcción que los de Antofagasta y los habitantes que salvaron sus vidas por milagro, fueron los que pudieron huir al cerro rápidamente amparados en su juventud o prontitud de reacción. Tocopilla perdió habitantes y todas sus instalaciones industriales y sus fundiciones de metales costeras. Taltal sufrió similares danos en fallecidos, infraestructura e incendios incontrolables.


La familia Arricruz de origen Español radicada en el Puerto de Cobija y que gozaba de un merecido prestigio por su fortuna y corrección en los negocios, desapareció completamente bajo las aguas que se llevaron a las profundidades del Océano Pacifico a sus catorce miembros y algunas personas de su personal doméstico. Solo días después pudieron ser recuperados algunos de sus integrantes para recibir cristiana sepultura. Los poblados costeros de vocación minera como Gatico y Punta Blanca registraron, según algunas autoridades más de 220 muertos por el maremoto y por el terremoto e inmediato derrumbe o asentamiento de minas y piques mineros mal diseñados que solo seguían la veta sin mayores medidas de seguridad, desconocidas en esos tiempos, dejando a una cantidad indeterminada de pirquineros y mineros atrapados o muertos en su interior.


Las autoridades de Chile y Bolivia, junto con una parte de la floreciente Industria minera, debieron asumir la ayuda y reconstrucción de los puertos, arrasados por el tsunami, tanto en ayuda a las personas como la reconstrucción de la infraestructura industrial clave y vital para la producción minera.


A Mejillones bajo el mando de su comandante don Juan Esteban López llego el Blindado chileno “Blanco Encalada” para facilitar la reconstrucción, poner orden al pillaje y dar un correcto informe de la situación a las autoridades nacionales y el estado de la población y las inversiones del gobierno de Chile. El 18 de mayo, es decir nueve días después del terremoto, el Gobierno de Chile despachó apresuradamente, pero correctamente equipado al buque Chileno “Abtao” que años después, específicamente en 1879, escribiría una página gloriosa de valor y defensa en la historia de Antofagasta. Ahora en 1877, el glorioso buque navegaba con un cargamento de vituallas, víveres, ropa, etc., para socorrer a los damnificados de Antofagasta y todo norte sin excepción alguna de nacionalidad, edad, sexo o trabajo especifico, extendiendo su acción de salvataje y apoyo hasta algunos puertos del Perú, azotados también por la desgracia.


Finalmente y según la literatura científica de la época y los registros periodísticos y marineros recopilados por los estudios de estos acontecimientos, también hubo marejadas a lo largo de Chile hasta Puerto Montt y además la onda sísmica fue de tal envergadura que causo aumento de mareas en otros lugares del mundo como Hawái, Estados Unidos, México, Fiyi, Samoa, Tonga, Nueva Zelanda, Australia y Japón.


Fraternalmente.

Ricardo Rabanal Bustos Magíster en Educación Profesor, Historiador y Cronista Bombero N° 2272

Antofagasta, 05 de mayo 2021 Revisa la extensa galería con registros históricos de todas las épocas de la Plaza Colón